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martes, 2 de septiembre de 2014

Cómo la transmisión intergeneracional de la violencia afecta el comportamiento en la primera infancia

Este artículo contiene las ideas, teorías, creencias y opiniones acerca de la forma en la que la transmisión intergeneracional de la violencia afecta el comportamiento en la primera infancia, centrándome en el Centro Infantil donde estoy trabajando actualmente como voluntaria. Les explico la importancia del desarrollo en la primera infancia y cómo la exposición a la violencia se transmite a través de una generación a la siguiente, que puede convertirse en un círculo vicioso, difícil de romper.
A través de la observación a los niños y niñas de 2 a 5 años, del Centro Infantil Portada Triangular, (en El Alto, La Paz, Bolivia) me di cuenta de que lidiar con el comportamiento de los niños/as era un reto. He elegido este tema al ver el comportamiento extremadamente violento de algunos de los niños y niñas, uno o dos en particular. Algunos niños/as son muy agresivos y parecía que tenían un malestar interno que tenían que liberar. Algunos expresaron esto en su tono de voz, gritando o agrediendo físicamente a los otros niños/as. En general, en comparación con otros niños/as con los que me he encontrado en el Reino Unido parece que hay una mayor prevalencia de violencia y agresión entre los niños/as.



Los primeros años en la vida de cualquier niño/a son sin duda los más influyentes. Existe evidencia consistente y fuerte que demuestra que el desarrollo del cerebro es más rápido en los primeros años de vida. Cuando la calidad de la estimulación, el apoyo y la crianza es deficiente, el desarrollo del niño se ve seriamente afectado. La primera infancia es la base de la inteligencia, la personalidad, la conducta social, y la capacidad de aprender y cuidarse así mismo cuando uno es adulto.

A través de la emersión cultural en el país y el comentario  de mis compañeros/as bolivianos, pronto me di cuenta de que el machismo y la violencia, especialmente la violencia doméstica era sorprendentemente común y muy frecuente dentro de Bolivia. Debido a la naturaleza del trabajo que estoy realizando los niños/as que asisten a nuestro Centro han sido clasificados como vulnerables al ingreso; Por lo tanto, hay una alta probabilidad de que muchos de los niños/as sean testigos o, posiblemente hayan  experimentado directamente la violencia dentro de su hogar.

La familia, contiene los modelos más influyentes de un niño/a, es su principal institución socializadora  y la principal fuente de aprendizaje. Los niños aprenden a través de la observación y la interacción social; Por lo tanto, la agresión entre los padres proporciona las bases para el comportamiento violento. También enseña la idoneidad y las consecuencias de tal comportamiento dentro de las relaciones interpersonales. Tal modelo de comportamiento es más probable que se adopte si se percibe que este comportamiento da lugar a resultados ventajosos con pocas consecuencias negativas.

Por lo tanto, los niños/as que no necesariamente han sido víctimas de violencia de forma directa, pero han observado la violencia entre sus padres (o cuidadores) tienen más probabilidades de aprender y copiar tal comportamiento y pueden regular su propia conducta basado en el "éxito" y los errores derivados de sus padres. Por ejemplo, si los niños/as observan que la violencia es funcionalmente positiva, mas que las consecuencias negativas de la violencia entre los padres, las expectativas de resultados positivos con el uso de la conducta violenta son desarrolladas subconscientemente. Los niños/as pueden aprender que la violencia es un medio eficaz para la resolución de conflictos o un medio de obtener el control. Además, los niños con padres violentos no tienen la oportunidad de aprender socialmente las consecuencias positivas de métodos tales como la negociación, el razonamiento verbal, tácticas de auto-control, y la escucha activa propicias para una comunicación efectiva y resolución de conflictos. Es frecuente en Portada Triangular que estas habilidades de negociación, razonamiento verbal, tácticas de auto control y la escucha activa son muy pocos y distantes entre sí; un ejemplo común de esto es con los juguetes que se comparten entre todos los niños/as del Centro, si el 'niño A' ve que el 'niño B' está disfrutando de un juguete o de un juego interesante, el 'niño A' también lo desea, porque quiere sentir el placer que el niño “B”  aparentemente esta sintiendo, por lo que irá a tomar el juguete, si el niño “B” no se da por vencido fácilmente puede dar lugar al niño “A” a tomarlo por la fuerza, lo que podría dar lugar a la violencia hacia el" niño B', para obtener el control del juguete que quiere y evitar que el juguete este de vuelta con el niño “B”. En el centro infantil tratamos de enseñar habilidades de negociación a los niños/as, tales como el intercambio de sus juguetes o compartir unos con otros al mismo tiempo.

Al ser vistos como adultas extranjeras, muchos de los niños/as en el Centro buscan estar cerca de ti y quieren comodidad y afecto por parte de uno. Ahora, como son tantos niños/as es un dilema y a veces tienes que ser cruel para ser amable con el fin de ser justos con todos los niños/as, ya que si se permite a un niño/a  permanecer  cerca de ti, sentado en tu regazo, por ejemplo, los otros niños/as se ponen celosos y puede ser desagradable y reaccionan de una manera físicamente violenta hacia ese niño/a, por ejemplo, empujones  pellizcos y golpes, ya sea para provocar una reacción del niño/a que está aparentemente recibiendo atencion especial  inmerecida o simplemente como una forma de expresar sus emociones negativas ya que aun no son capaces de comunicarse verbalmente contigo.

Los estudios demuestran que existe una fuerte asociación entre la exposición a la violencia en la infancia, y el hecho de convertirse en un agresor cuando se es adulto.  La transmisión intergeneracional puede ser encontrada desde el ambiente “in utero”, donde la biología de un niño/a por nacer puede ser alterada, lo que contribuye a la transmisión de la violencia a la que se ha sido expuesto.

Por otro lado el embarazo es un período especialmente sensible para la intervención preventiva dirigida a romper el ciclo de transmision de la violencia. Sin embargo, para las madres, que  han tenido una exposición a la violencia durante su primera infancia,  romper el ciclo de la violencia puede ser desde la perspectiva un espectador externo casi imposible, ya que alteran la calidad de la interacción con sus hijos/as y están predispuestas a ser menos vigilantes, a tener menos instintos protectores así como una respuesta alterada al estrés en un nivel subconsciente; que conduce a la continua  vulnerabilidad de la exposición a la violencia.

Escrito por Rebekah Hordern
Traducido por Eugenia Robles

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