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jueves, 5 de junio de 2014

Piloteando nuestro módulo con las Cebras - Artículo de Gio

Pilotear nuestras actividades ha sido una curva de aprendizaje ¡por decir lo mínimo! Cuando nos pidieron crear un módulo para enseñar a los niños y niñas sobre el problema de la contaminación acústica en La Paz, nuestra falta de experticia nos dio cierto grado de escepticismo. Un tópico tan complejo sería difícil de transmitir de una manera entretenida e informativa a la vez. Sin embargo no pasaría mucho tiempo hasta que empezáramos a crear algunas ideas para juegos interactivos y divertidos que podíamos utilizar con los niños. Esta probaría ser la parte fácil.

Para asegurar nuestras actividades de hecho trabajamos antes de entregarlas a las cebritas, decidimos testearlas con la audiencia meta. Esto no fue inmediatamente posible, pero nuestra actitud de ‘si hay vida hay esperanza’ y fuertes vínculos con organizaciones como Upclose Bolivia y Childfund nos permitió acceder a una selección de centros de niños. A pesar de no ser escuelas públicas como anticipamos, pensamos que los centros nos darían una buena base de prueba. Este no fue enteramente el caso. Con las asistencias variando impredeciblemente (A veces 7 niños otras veces 70) los niños firmemente fuera del esquema escolar y con un rango no anticipado de edades; nuestro modulo no estaba bien adaptado para el ambiente.
Cebritas en el aula

Más tarde nos enteramos que  a pesar de que lecciones son enseñadas en este tipo de centros, muchos niños y niñas bolivianas trabajan antes de llegar y ayudan a su familia con tareas después de que se van, así que esta era una rara oportunidad para relajarse y ser un niño.
¿Quién sabe la respuesta?

Nuestra experiencia en los centros definitivamente nos trajo muchas cosas positivas, y sin embargo estas llegarían cuando las excelentes habilidades de negociación de Karina nos permitieron un tiempo en escuelas alrededor de la ciudad, esta vez ¡con las cebras a nuestro lado!
Gio escribe notas entre clases
La primera escuela “Simón Rodríguez” tenía un aire de patriotismo, algo que puede ser esperado de un establecimiento nombrado en honor al mentor del padre fundador de Bolivia. Mientras entrabamos de una polvorienta y afluente plaza Arandia salpicada con quioscos vendiendo Coca Quina y tarjetas del día dela madre, el sonido de un solitario acordeón se asomó en el patio. En el centro estaban niños, prolijamente arreglados y con las manos en el corazón para el himno a su país. Cinco minutos después estábamos en las aulas y muy metidos en nuestro pilotaje. La bienvenida presencia de las cebras trajo respeto y los niños estaban muy interesados con su juego educativo;  atención que perduró durante todas las actividades. Estábamos empezando a encontrarle el hilo.
¡Dame esos cinco!
A continuación viajamos al este de la iglesia de San Francisco a la Unidad Educativa Alemania, una pequeña escuela, dentro del distrito de textiles de la ciudad, emparedada entre quioscos de estolas de plumas y una casera proveyendo a niños hambrientos con llauchas de queso caliente.  Sorpresivamente, ni el himno boliviano ni el alemán se oyeron, solo una fuerte campanada para señalar el comienzo de las clases (y nuestro retraso). Las actividades fueron recibidas muy bien en las tres aulas a las que pudimos asistir, tanto que uno de los profesores (decepcionado de que faltamos a su clase) nos siguió por las gradas y nos pidió que nos quedáramos un poco más.
¿Pueden ver a Joey y Mino?
La concurrida ‘Cristo Rey’ de Sopocachi sería nuestra próxima parada, nuestra más reciente escuela para visitar y donde pilotearíamos una selección de nuevas actividades, algunas utilizando el patio y sacando a los niños afuera. La forma positiva en que las actividades fueron recibidas muestra cuán lejos hemos llegado desde que concebimos las primeras ideas. Podemos hacer actividades con confianza y conocimiento real, con la habilidad de involucrar a los niños en formas efectivas. Estamos realmente emocionados de entregar el módulo completo a las Cebras para que lo enseñen en toda la ciudad. Estamos seguros de que será ¡Todo un éxito!
Gio y Mino se relajan con un vaso de jugo después de una mañana ocupada



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