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miércoles, 23 de abril de 2014

SOS Aldeas Infantiles: Los niños de los centros infantiles aprenden jugando

Desde hace nueve meses soy parte de ICS. Mi proyecto, Fortalecimiento Familiar, tiene una sección enfocada a los niños: Ludoteca. Este término se refiere a un espacio de recreación, protección y aprendizaje para niños a través de una serie de métodos y materiales didácticos y lúdicos.

El trabajo de los voluntarios de Ludoteca consiste principalmente en reforzar este proceso de aprendizaje en los niños de centros infantiles de Aldeas Infantiles SOS a través de módulos pedagógicos enfocados a impartir lecciones sobre arte, manualidades, matemáticas o física.

Inicialmente pensé que pasar el tiempo con niños, jugando y enseñando, distrayéndolos era algo asequible, sencillo. No obstante, a medida que el proyecto comenzaba a desarrollarse los voluntarios y yo nos dimos cuenta de lo desafiante y esforzado puede ser intervenir en el desarrollo social, afectivo y cognitivo de los niños.

Los voluntarios y mi persona nos planteamos primeramente observar perceptiblemente el comportamiento y entorno de los niños y así poder compenetrarnos en el mundo de estos pequeñitos. De esa forma, nos dimos cuenta nuestra tarea como voluntarios de Ludoteca comienza en la afectividad. Así, todo se inicia en el momento en que ofrecemos una sonrisa a aquel niño te ve a los ojos. Luego, ser capaces de escuchar a los niños (aunque las barreras lingüísticas a veces hacían complicada esta situación), valorar su esfuerzo, resaltar sus aciertos, corregir sus errores de manera asertiva y estimular buenos hábitos (de comportamiento o de higiene) son también acciones imprescindibles de nuestro trabajo.

Pasando a lo estrictamente pedagógico, diseñamos lecciones de clases enfocadas en enseñar habilidades a los niños para desarrollar procesos cognitivos, psicosociales y sensoriales a través de diferentes ciencias. Entonces, nos hemos centrado en que los niños amplíen sus conocimientos previos en temas como física (el día o la noche, la luz, la oscuridad, el sol, las estrellas, la luna o los planetas) artes (creación libre de dibujos) y matemáticas (relación lógica de números con objetos y aprendizaje de la escritura de números) Para ello, hemos implementado actividades y materiales didácticos auditivos (canciones) visuales (murales, dibujo libre) sensoriales (aves de cartón, composición de dibujos con papeles de colores), lúdicos (danzas y juegos de roles donde los niños imitaban el movimiento de los planetas) y audiovisuales (videos o fotografías). Obviamente, no podía faltar el juego libre en los patios de los centros o juegos de mesa con los niños).

Es importante resaltar que para que nuestra planificación sea efectiva, necesitamos la colaboración de los niños, con su buen comportamiento. De esa forma también trabajamos en un material didáctico, un cuadro de comportamiento llamado “¿He hecho buenas cosas hoy?” que promueve un comportamiento adecuado de los pequeños a través del establecimiento de reglas claras que las educadoras deben fomentar.

Es gratificante ver el entusiasmo, alegría, energía, de los niños cuando impartimos nuestras actividades.  Y en términos educativos, es revelador observar como los niños después de un par de meses, pueden haber desarrollado un poquito más en su conocimiento sobre el universo, el mundo y sobre sí mismos.


En este sentido, medir el nivel de este desarrollo cognitivo y afectivo en los niños es uno de los retos que nos queda por reflexionar. Sin embargo, al margen de las estadísticas, números o variables, de momento siento y pienso que mientras sigamos promoviendo experiencias que profundicen la afectividad y promuevan una cognitividad se podrá ser efectivo el impacto en estos pequeños de grandes corazones.

Escrito por Favio Jaramillo.

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